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Marina

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Aspirante a egiptóloga, voraz lectora de libros sobre el antiguo Kmt, y traductora de mil y un jeroglíficos.
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DIARIO DE UNA ARQUEÓLOGA ROMÁNTICA

Pensamientos, viajes, experiencias... de una soñadora enamorada de la Egiptología
April 24

La joven Marina Escolano se ha convertido, a sus 22 años, en directora adjunta de una expedición arqueológica en el Delta del Nilo.

Una estudiante alicantina descifra los restos egipcios de Elche y Guardamar

La joven Marina Escolano se  ha convertido,  a sus 22 años,  en directora adjunta de una expedición arqueológica en el Delta del Nilo.


CRISTINA MARTÍNEZ A los 13 años se compró sus primeros libros sobre el lenguaje jeroglífico. Un año después, cuando entró en el Instituto Jaime II de Alicante, consiguió manuales de arqueología y los fue devorando. Debido a sus conocimientos, participó con 16 años en las excavaciones del Cabezo Redondo en Villena. Entonces ya podía leer los jeroglíficos perfectamente. Cursó tres años de Historia en la Universidad de Alicante y ahora sigue en Madrid, donde aprovecha para estudiar copto y hebreo bíblico. Por eso, no es de extrañar que la joven alicantina Marina Escolano, a sus 22 años, se haya convertido en directora adjunta de la campaña arqueológica que se realiza en la ciudad egipcia de Saïs, en el Delta del Nilo, y que haya sido capaz de descifrar las inscripciones aparecidas en diferentes elementos hallados en La Alcudia de Elche y La Fonteta de Guardarmar. Todo eso, cuando aún cursa el último año de Historia en la Universidad Autónoma de Madrid.

"En Alicante hay arqueólogos muy buenos, pero ninguno se dedica a Egipto. Por eso me ofrecieron que estudiase piezas aparecidas en Alicante", asegura. Primero fue un escarabeo encontrado a principios del siglo XX en La Alcudia, "pero que no se había traducido porque no había nadie preparado para hacerlo aquí, así que acepté, estuve en Alemania trabajando en ello y lo descifré".
Después le ofrecieron traducir inscripciones de otras piezas de procedencia egipcia aparecidas en La Fonteta. "El primer trabajo se publicó en la revista Lucentum de la Universidad de Alicante y los resultados del segundo van a salir en breve". De hecho, presentó estas investigaciones en un congreso en El Cairo, "aunque lo tuve que hacer a través de un póster, porque al ser estudiante no me dejaban ofrecer una ponencia".
Al mismo tiempo, en el año 2007 fue aceptada para participar en una excavación en la ciudad de Saïs de la Egypt Exploration Society, una de las más reputadas entidades egiptológicas a nivel mundial, en colaboración con la Universidad de Durham, y acaba de ser nombrada directora adjunta. "Es un yacimiento muy importante porque fue capital de Egipto en torno al siglo VII y ahora tendré a mi cargo a estudiantes británicos de la Universidad de Durham". Cuando acabe este curso será licenciada. Su meta es conseguir alguna beca para hacer un máster y luego el doctorado en Egiptología en EE UU. "Después quiero volver a España para consolidar esta disciplina aquí"


 Marina Escolano aparece en la imagen superior con el trabajo que presentó en El Cairo y en la inferior con un relieve del yacimiento de Buto, en el que está escrito el nombre de un rey saita, que perteneció a la dinastía durante la cual la capital de Egipto fue Saïs, ciudad donde esta alicantina realiza las excavaciones.



November 29

The Egyptological Bibliophile

He creado un nuevo blog, donde a partir de ahora colgaré los artículos más egiptológicos y eruditos, especialmente aquellos vinculados con las lenguas antiguas. La dirección del mismo es http://egyptologicalbibliophile.blogspot.com  y los artículos que en él encontraréis estarán redactados en inglés, aunque podéis dejar comentarios tanto en esta lengua como en español, francés, italiano, alemán o portugués. Este space, no obstante, me seguirá sirviendo como ventana de contacto con todos los que hasta ahora lo habéis seguido. Espero, no obstante, que os guste el nuevo blog, y que participéis en él.
November 10

Animales sagrados: La visión griega del culto egipcio a los animales

Es un placer para mí invitaros a la próxima conferencia que impartiré sobre temática egipcia. Ésta tendrá lugar el martes 25 de noviembre en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, y lleva por título:

Título: Animales sagrados: La visión griega del culto egipcio a los animales

Localización: Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales
C/ Guillermo Rolland, 2. MADRID.

Hora: 7 de la tarde.

En ella, a partir de las referencias presentes en los textos de Heródoto de Halicarnaso y Diodoro de Sicilia y comparándolas, analizaré la visión que los griegos tuvieron de un aspecto tan fascinante ya en aquellos tiempos, el culto egipcio a los animales. En primer lugar nos acercaremos a la situación en la que estaba el país del Nilo cuando cada uno de estos viajeros lo visitó, tanto desde el punto de vista político como sobre todo religioso. Después conoceremos un poco mejor quiénes eran estos griegos y cuál era su propio contexto histórico. Será entonces momento de hacer una pequeña introducción a la evolución del culto a los animales en Egipto, para pasar ya a conocer directamente los textos, y descubrir con ellos aspectos tan apasionantes como las causas que Diodoro atribuyó al origen del culto a los animales, cómo era el mantenimiento de éstos en los templos, qué eran los toros Apis o qué es lo que Heródoto vio cuando nos habla de serpientes aladas.

Os espero a todos.

October 14

III Ciclo de Conferencias de la Asociación de Egiptología ITERU

Siguiendo con las actividades egiptológicas de las que voy a formar parte estos próximos meses, os ofrezco el programa del nuevo ciclo de conferencias organizado por la Asociación de Egiptología ITERU en Novelda (Alicante), en el que voy a participar, el día 25 de este mes, como podéis ver a continuación, con una ponencia sobre la expedición de Napoleón Bonaparte a Egipto. ¡Espero que podáis asistir!


III CICLO DE CONFERENCIAS DE LA ASOCIACION DE EGIPTOLOGIA ITERU
 
Programa
 
Viernes, 24 de octubre de 2008 a las 20:30h.
“Origen y evolución de las pirámides egipcias” por D. José Miguel Parra Ortiz
 
Sábado, 25 de octubre de 2008 a las 12:30h.
Visita guiada a la Casa Museo Modernista
 
Sábado, 25 de octubre de 2008 a las 18:00h.
“Los inicios de la egiptología: Vivant Denon y la expedición a Egipto de Napoleón Bonaparte” por Dª Marina Escolano Poveda
 
Sábado, 25 de octubre de 2008 a las 20:00h.
“¿Cómo mirar el arte faraónico? Los recursos de la plástica del Antiguo Egipto” por Dª Susana Alegre García
 
 
D. José Miguel Parra Ortíz
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       Miembro del  equipo del proyecto Djehuty (excavación, restauración y publicación de las tumbas de Djehuty y de Hery, nos. 11 y 12 en Dra Abu el-Naga, una de las necrópolis de la orilla oeste de la antigua Tebas, en la región de Luxor, Egipto).
       Nacido en Madrid en 1968, José Miguel Parra Ortiz es doctor en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid, grado conseguido tras la defensa de una tesis doctoral titulada: «Los complejos funerarios reales del Reino Antiguo: un punto de vista socio-económico». Es experto en pirámides y a éstas ha dedicado gran parte de su obra como historiador.
       Además de varios artículos científicos, es autor de ocho monografías, entre las que se cuentan: «Historia de las pirámides de Egipto» (Madrid, 1997), «Los constructores de las grandes pirámides» (Madrid, 1998), «La vida amorosa en el antiguo Egipto. Sexo, matrimonio y erotismo» (Madrid, 2001); «Las pirámides. Historia, mito y realidad» (Madrid, 2001) y «Gentes del valle del Nilo. La sociedad egipcia durante el período faraónico» (Madrid, 2003).
       Ha impartido clases de historia de Egipto en la Universidad Complutense de Madrid y en la Fundación Universitaria Española.
 
“Origen y evolución de las pirámides egipcias”
 
       Sinopsis: "En esta conferencia el ponente expondrá cuál es el origen de las pirámides del antiguo Egipto según los últimos descubrimientos realizados en el valle del Nilo, para seguidamente hacer un rápido pero profundo recorrido de su evolución, desde las pirámides escalonadas hasta las pirámides nubias, con la intención de permitir a los asistentes comprender un poco mejor estos fascinantes monumentos de la Antigüedad."
 
 
Dª. Marina Escolano Poveda
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      Nacida en Alicante en 1986. Tras haber cursado el primer ciclo de la licenciatura en Historia en la Universidad de Alicante, actualmente se encuentra cursando el segundo ciclo en la Universidad Autonoma de Madrid. Así mismo ha cursado los estudios de Egipcio Jeroglífico en la Academía de Egiptología de Novelda y es miembro del Taller de Traducción de Egipcio Medio del Seminario de Egiptología Georges Posener en la Universidad Autónoma de Madrid.
      Ha participado en diversas excavaciones arqueológicas entre la que cabe destacar su presencia en 2007 en la campaña arqueológica de la Egypt Exploration Society y la Universidad de Durham (Reino Unido) en Saïs, actual Sa el-Hagar (Egipto), en calidad de dibujante de cerámica y pequeños hallazgos, bajo la dirección de la Dra. Penelope Wilson. También es autora de varios artículos científicos publicados en prensa especializada.
 
“Los inicios de la egiptología: Vivant Denon y la expedición a Egipto de Napoleón Bonaparte”
 
       Sinopsis: “En el año 1798 Napoleón Bonaparte emprendió una expedición que, si bien fue un fracaso militar, a nivel científico tendría una gran trascendencia. Su destino era el país del Nilo, el Egipto donde miles de años atrás habían gobernado los faraones. Además de un numeroso ejército, Bonaparte se hizo acompañar por 167 sabios especialistas en diversas disciplinas: matemáticas, biología, arquitectura, medicina, etc. Entre ellos se encontraba un artista ya consagrado por aquel entonces, habitual de las cortes europeas, el barón Dominique Vivant Denon. Sus dibujos y el vívido relato de su viaje, junto con la monumental Description de l'Égypte publicada por la comisión de sabios, son hoy en día una fuente fundamental para los investigadores, y se consideran el inicio de la ciencia egiptológica, así como de la egiptomanía que inundaría Europa en los años posteriores.”
 
 
Dª. Susana Alegre García
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       Nació en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), en 1967. Es Licenciada en Historia del Arte y en Prehistoria e Historia Antigua por la Universidad e Barcelona. Realizó el Grado de Licenciatura en 1993 con la tesina de investigación: Maat, indefiniciones y vínculos, que obtuvo la máxima calificación. Tiene el Título Superior de Suficiencia Investigadora por el Departamento de Historia del Arte en el Programa Análisis de la Obra de Arte: Métodos, Lectura e Interpretación. El 3 de mayo de 2005 se Doctora en Historia del Arte en la Universidad de Barcelona con la Tesis titulada Iconografía de Maat, calificada con Excelente Cum Laude.
       En su Currículo formativo también figura un maestrazgo en egiptología, así como diversos cursos y diplomas sobre Crítica de Arte, Biblioteconomía, Museología y Gestión del Patrimonio Arqueológico y Cultural realizados en España y Francia. Siendo, además, Ingeniera Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales.
       Profesionalmente ha colaborado en diversas excavaciones arqueológicas en España, Italia, Egipto y Sudán; ha sido comisaria de exposiciones como Damas del Nilo. Mujeres y diosas del antiguo Egipto y de Joyas de Faraones. Tesoros de magia, poder y belleza; durante una década fue bibliotecaria y documentalista de la Fundación Arqueológica Clos y ha colaborado en múltiples revistas, fascículos, catálogos, etc. Es también autora de monografías como Edfu. Templo del dios Horus y Filas. El templo de la diosas Isis. Tiene una amplia experiencia como docente y conferenciante y ha  impartido infinidad de cursos, seminarios y charlas de temática egiptológica, siendo profesora de la asignatura de mitología del Antiguo Egipto en el Máster de Historias de la Religiones de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesora en los programas del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras en Barcelona. Es además miembro y colaboradora de diversas entidades egiptológicas y coordinadora de la Sección de Arte de la web Amigos de la Egiptología, donde se puede acceder a muchos artículos de su autoría.
 
“¿Cómo mirar el arte faraónico? Los recursos de la plástica del Antiguo Egipto”
 
       Sinopsis: “El arte del Antiguo Egipto resulta peculiar y atractivo, poseyendo una serie de rasgos que lo hacen inconfundible. El objetivo de esta conferencia es aproximarse, desde la perspectiva de la disciplina de la Historia del Arte, a las características y recursos fundamentales que conformaron esta peculiar estética y que le otorgaron su llamativa singularidad. Se trata de recursos con los que se consiguieron resultados extraordinarios y sorprendentes, adelantándose a veces en milenios a descubrimientos plásticos que los creadores realizarán mucho después. Todo ello implicará el planteamiento de la ruptura de ciertos tópicos, pero también la búsqueda de respuesta a preguntas como: ¿qué es el perfil egipcio?, ¿qué es la aspectiva?, ¿qué es el hieratismo?, ¿tiene movimiento y profundidad el arte faraónico?...”
 
 
Asociación de Egiptología Iteru
junta@iteru.org

September 30

Curso de Egiptología 2008-2009

Nos encontramos a comienzos del curso académico, y son numerosas las novedades egiptológicas que se presentan en estos días. Entre ellas se encuentra, como cada año, el curso de Egiptología de la Asociación Española de Egiptología, que este año tiene por título "Grandes descubrimientos de la arqueología. Los pilares de la Egiptología". En este curso, cada viernes por la tarde, se analizarán los más importantes descubrimientos arqueológicos en la historia de la Egiptología.

Como el año pasado, la AEDE me ha ofrecido participar en este curso dando una de las conferencias, concretamente para este año la que trata sobre la tumba de Sennedjem, obrero de Deir el-Medina, la comunidad de constructores de las tumbas reales del Valle de los Reyes. Esta pequeña tumba (de ahí el subtítulo de mi exposición, "una pequeña joya") tiene diversos aspectos que la hacen realmente interesante, como el hecho de que se hallase intacta, con todo su mobiliario funerario, y 20 momias en su interior, y que fuese estudiada y vaciada por un cónsul español, Eduard Toda i Güell. En la conferencia analizaré distintos aspectos que rodean la tumba, como su descubrimiento y estudio or Toda, el contexto en el que ésta se inserta dentro de la comunidad de Deir el-Medina, así como más directamente la decoración de la misma y sus inscripciones, y las piezas halladas en su interior.

Con respecto a la fecha de mi conferencia, ha habido una modificación con respecto a lo que figura en el programa, y tendrá lugar el 21 de noviembre de 2008, y no el 14 de noviembre, como aparece allí.

Desde aquí os invito a que os apuntéis al curso, y disfrutéis de los maravillosos tesoros de la arqueología egipcia.

Podéis descargar el programa aquí: Curso de Egiptología 2008-2009


July 30

La antigua Saïs (Sa el-Hagar, Egipto)

La ciudad egipcia de Saïs se encuentra situada en el Delta del Nilo, en su parte occidental, junto al ramal del Nilo que desemboca en Rosetta. Su nombre egipcio es Sau, y su periodo de esplendor tuvo lugar durante la XXVI dinastía, en que fue residencia real, pese a que se han documentado evidencias de ocupación en ella desde el Neolítico. A partir de las referencias de Heródoto y otros viajeros de la Antigüedad sabemos que la ciudad contaba con numerosas construcciones monumentales, como el templo de Neith, su diosa principal, o las tumbas de los reyes de la XXVI dinastía antes mencionada, pese a que actualmente son pocos los restos visibles de los mismos. Las piedras de las construcciones fueron reutilizadas en otras construcciones en Alejandría y Rosetta, entre otras, y los restos de las casas de la ciudad, de adobe, fueron sistemáticamente removidos por los sebakhin para fertilizar los campos. Actualmente, sobre el sitio arqueológico de Saïs se encuentra el pueblo de Sa el-Hagar, que en su nombre mantiene el topónimo antiguo (Sa) así como el término árabe “hagar”, que significa “piedra” y que hace referencia a los restos de la antigua ciudad. Las últimas investigaciones, llevadas a cabo conjuntamente por la Egypt Exploration Society y la Durham University bajo la dirección de la Dra. Penny Wilson, en las que se ha realizado una prospección geomagnética del yacimiento, han revelado la existencia de numerosas estructuras todavía enterradas que serán objeto de excavación en próximas campañas, con el objetivo de conocer mejor las características de esta importante ciudad. 

Recientemente ha sido actualizada la página web del proyecto con los datos de la última campaña, de 2007, de la que formé parte como dibujante de cerámica y de pequeños objetos (figurillas, improntas de escarabeos, etc.). En esta web podéis acceder a información actualizada sobre la antigua Saïs, datos sobre cada una de las campañas (que se iniciaron en 1997), y fotografías del yacimiento. La dirección es la siguiente:
http://www.dur.ac.uk/penelope.wilson/sais.html

 





May 28

Mi escarabeo ya navega...

Los amuletos en el Egipto antiguo tenían la finalidad esencial de proteger a su portador de elementos materiales o inmateriales que pudieran serle dañinos. Entre estos amuletos, uno de los más conocidos es el escarabeo, que combinaba el simbolismo de la propia figura de este coleóptero con el de las imágenes talladas en su base. Estas imágenes en ocasiones plantean problemas de interpretación, que han llevado a los estudiosos a largos debates, que nunca están cerrados del todo, ya que nuestros conocimientos sobre el mundo religioso egipcio van evolucionando con el avance de la investigación.

En mi segundo año de carrera comencé una investigación sobre el entalle del escarabeo de jaspe verde encontrado en el yacimiento de La Alcudia, Elche, durante mi participación en las excavaciones de este yacimiento. Durante el siguiente año navegué entre escarabeos, publicaciones antiguas y nuevas, y bibliotecas diversas, como la fantástica del Institut für Ägyptologie und Coptologie de Münster (Alemania). El resultado de este estudio es un artículo que apareció en el número XXV de la revista de la Universidad de Alicante Lucentum, titulado  “El escarabeo egiptizante de La Alcudia (Elche, Alicante)”. Desde hace aproximadamente una semana este artículo puede consultarse y descargarse a través de la red, en la siguiente dirección: http://hdl.handle.net/10045/5719. En la imagen que adjunto podéis ver la portada de la revista, para la que fue seleccionada mi fotografía del escarabeo.

Os invito a que lo leáis, y como siempre, a que dejéis los comentarios, dudas o curiosidades que os surjan.


May 21

LA ESCRITURA DEMÓTICA

La escritura y la lengua demóticas

Entre las escrituras egipcias, como ya indiqué en mi artículo anterior, la más desconocida, quizá, es la escritura demótica. La denominación que utilizamos para referirnos a esta escritura proviene del griego demotikós, “perteneciente al pueblo”, término que fue incorporado por Champollion cuando se enfrentó a la inscripción central de la Piedra de Rosetta. Otra denominación, aplicada a este tipo de escritura por el inglés Thomas Young, rival de Champollion en la carrera por el desciframiento de la escritura jeroglífica, es la de encorial, procedente del griego enjorikós, “nativo”.

Además de ser una fase de la escritura egipcia, la demótica es también la cuarta fase de la lengua egipcia, evolucionada a partir del egipcio tardío o neoegipcio. La primera aparición de esta lengua está atestiguada en torno al año 650 a. C., durante la XXVI dinastía (664-525 a. C.), y pervive hasta el s. V d. C., en que, concretamente en el año 452 d. C., encontramos en el templo de la diosa Isis en Philae el último grafito demótico. La evolución producida en la lengua fue acompañada de cambios en el sistema de escritura, pasándose del mal llamado “hierático anormal”, la escritura cursiva utilizada durante gran parte de la primera mitad del I milenio a. C., a una escritura más cursiva, que al igual que la lengua recibe el nombre de demótica, en la que, a diferencia de lo que ocurre con la hierática, resulta difícil identificar los signos con sus precedentes jeroglíficos, e incluso con los hieráticos.

La escritura demótica fue llamada por los egipcios sS n(y) Sat, es decir, “escritura de documentos”, y presenta toda una serie de variaciones con respecto a los estadios anteriores de escritura egipcia. Debido a la pérdida de correspondencia con su precedente jeroglífico, y a las características de los signos, extremadamente simplificados, la escritura presenta un carácter más fonético. Así pues, los determinativos, que juegan un papel importante en la escritura jeroglífica y hierática, pierden en la demótica gran parte de su función clasificadora.

Orígenes y fases de la escritura demótica

En lo referente a los orígenes de esta escritura, se encuentran en el Delta del Nilo, lugar en el que se hallaba la residencia real, Saïs, durante la dinastía XXVI. Su expansión por el resto del territorio egipcio se produce a lo largo del s. VII a. C. de la mano de la reestructuración política acontecida en este momento histórico con la dinastía saíta. En torno a mediados del s. VI a. C. el demótico alcanza el área tebana, donde sustituirá al antes mencionado “hierático anormal”. Este sistema de escritura se continuó utilizando en el periodo ptolemaico gracias al sistema administrativo desarrollado por esta dinastía, con una administración griega y otra egipcia que tenía el demótico como lengua y escritura. En época romana, a partir del 31 a. C., la administración pasa a estar totalmente en griego, aunque el demótico siguió utilizándose en el sur del país. Los últimos documentos de negocios en demótico atestiguados datan del 175-176 d. C., mientras que encontramos ostraca no literarios del 232-233 d. C., estando la producción demótica posterior, hasta el s. V d. C., compuesta por textos religiosos, literarios e inscripciones monumentales. El Papiro Demótico Mágico de Londres-Leiden, del s. III d. C. presenta las primeras trazas de alfabeto copto. Así pues, un resumen de las fases de la escritura demótica seria el siguiente:

-         Demótico temprano (650-400 a. C.).

-         Demótico medio o ptolemaico (400-30 a. C.).

-         Demótico tardío o romano (30-452 a. C.).

La literatura demótica

El corpus de textos escritos en lengua y escritura demóticas es muy amplio, y abarca desde lo que nosotros entendemos como literatura a textos no literarios y de la vida cotidiana, como contratos, pleitos judiciales y recibos de pago de impuestos. Con respecto a los textos literarios, tenemos cuentos, como los de Setne Khamwas, que veremos en más detalle en otro artículo, o instrucciones, que difieren de los modelos de épocas anteriores, presentando una estructura menos hilada, compuesta por frases independientes no ordenadas, en algunos casos, en grupos temáticos. Un ejemplo de estas instrucciones es la Instrucción de Ankhsheshonq o la Instrucción del Papiro Insinger, donde se puede apreciar la influencia del pensamiento griego. Tenemos también textos pseudo-históricos, como la Crónica Demótica, o técnicos, como el Ritual de Embalsamamiento de Apis. Están ausentes en la literatura demótica géneros presentes en fases anteriores como los poemas de amor o los textos escolares.

Historia de la investigación

La investigación sobre la escritura y lengua demóticas arranca desde el principio de los estudios sobre lengua y escritura egipcias, con Champollion y Thomas Young, siendo este último el responsable de los avances más importantes en el campo demótico, menos reconocidos por el ensombrecimiento provocado por su fracaso relativo en el desciframiento de los jeroglíficos. La causa de esta atención inicial a la escritura demótica es que se trata de la utilizada en la segunda inscripción presente en la piedra de Rosetta. Tras estos inicios en los que se realizaron notables avances, el estudio del demótico perdió importancia, y no ha sido hasta los años 70 del s. XX en que se ha retomado las investigaciones en este campo, esencial para el conocimiento de los periodos más tardíos de la historia egipcia.

En los últimos treinta años se han publicado una serie de obras de gran importancia en este campo, como la revista Enchoria a partir de 1971, y se vienen realizando una serie de congreso internacionales de estudios demóticos, habiéndose celebrado el primero en Berlín en 1977. El campo de herramientas de trabajo está siendo cubierto por una serie de interesantes proyectos, como el Chicago Demotic Dictionary, dirigido por Janet Johnson del Instituto Oriental de Chicago, todavía en proceso de confección y que está al servicio de todos los demotistas en http://oi.uchicago.edu/research/pubs/catalog/cdd/. Este diccionario constituye una herramienta de gran valor, sustituyendo al ya desfasado Demotisches Glossar de Erichsen. Existen estudios de documentos puntuales demóticos, así como traducciones de algunos de ellos, como las incluidas en el tercer volumen de la clásica Ancient Egyptian Literature de Miriam Lichtheim.

Más información general en...

LICHTHEIM, M. (1978): Ancient Egyptian Literature. A Book of Readings. Volume III: The Late Period, Londres.

LOPRIENO, A. (2004): “Ancient Egyptian and Coptic” en WOODWARD, R. D., The Cambridge Encyclopedia of the World's Ancient Languages, Cambridge, pp. 160-191.

LÜDDECKENS, E. (1975): “Demotisch”, en W. Helck y E. Otto (eds.), Lexikon der Ägyptologie, vol. 1, Wiesbaden, pp. 1052-1056.

SHAW, I. y NICHOLSON, P. (1995): The British Dictionary of Ancient Egypt, Londres.

 

Pequeña bibliografía sobre lengua y escritura demóticas

EL-AGUIZY, O. (1998): A Palaeographical Study of Demotic Papyri in the Cairo Museum from the Reign of King Taharqa to the End of the Ptolemaic Period (684-30 BCE), Cairo.

DEPAUW, M. (1997): A Companion to Demotic Studies, Bruselas.

ERICHSEN, W. (1954): Demotisches Glossar, Milán.

LICHTHEIM, M. (1983): Late Egyptian Wisdom Literature in the International Context: A Study of Demotic Instructions, Friburgo.

PESTMAN, P. W. (1977): Recueil de texts démotiques et bilingues, Leiden.

SPIEGELBERG, W. (1925): Demotische Grammatik, Heidelberg.

TAIT, J. (1996): “Demotic Literature: Forms and Genres” en A. Loprieno (ed.), Ancient Egyptian Literature: History and Forms, Leiden.

VLEEMING, S. (ed.) (1987): Aspects of demotic lexicography, Lovaina.

 

Marina Escolano Poveda
(Evelyn)



May 12

Palabras del pasado, o sobre lenguas y escrituras antiguas

Todos los que me conocen saben que soy una enamorada de las lenguas y escrituras antiguas, y especialmente de la lengua egipcia y sus escrituras asociadas (aunque ahora me halle embarcada en el aprendizaje del hebreo bíblico y el copto). Normalmente aquellos que se interesan por la lengua egipcia suelen limitarse al aprendizaje y análisis de la escritura jeroglífica, que en sí misma constituye un campo de estudio suficientemente amplio para dedicarle toda una vida. No obstante, en el estudio del egipcio antiguo, en muchos casos, bien por su dificultad o por desinterés, se olvida en ocasiones la existencia de otros tipos de escritura. Uno de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de traducir textos egipcios es la disponibilidad de copias de los mismos, al que hay que añadir la mayor o menor precisión de las mismas. Así, para salir de dudas, lo ideal es acudir a la pieza en cuestión, y en caso de no ser esto posible (como ocurre en la mayor parte de los casos), a una copia epigráfica de la misma, donde poder ver los signos tal cual aparecen en la misma, y juzgar por nosotros mismos. En el caso de los innumerables documentos egipcios escritos en escritura hierática, el desconocimiento de este tipo de escritura lleva a que esta comprobación no pueda ser realizada en muchos casos, teniendo el estudioso del texto que confiar en la transcripción jeroglífica del mismo hecha por otra persona. Más grave aún es en el caso de los textos demóticos, en que a la dificultad de la escritura se añade la de la propia evolución de la lengua, por lo que el campo de los estudios demóticos, aunque en crecimiento, es bastante reducido dentro de la Egiptología.

 

Cuando hace unas semanas se propuso en clase la realización de un supuesto de proyecto de investigación sobre un aspecto relacionado con las escrituras antiguas que requiriese la atención de los investigadores, fue precisamente la escritura demótica la que acudió a mi mente. Actualmente no he iniciado todavía el estudio del demótico (¡Dios mío, tantas cosas y tan poco tiempo!), sino que sigo perfeccionando mis conocimientos de escritura jeroglífica y hierática, pero quiero comenzar con este post una serie (a completar según vaya teniendo tiempo, como siempre) sobre escrituras antiguas. Quiero comenzar con la escritura demótica, ya que ésta me dará pie para hablar de unos de los cuentos egipcios que más me gustan, los cuentos demóticos de Setne Khamwas.

March 03

Recordando Egipto...

Hace mucho tiempo que no regresaba a este pequeño rincón egiptológico, y quizá esta soleada tarde madrileña sea un buen momento para tomar de nuevo la pluma (virtual), y esbozar algunos pensamientos. Muchas cosas han cambiado en mi vida desde la última vez que escribí aquí, y resultaría harto largo hablar de todas ellas ahora. No obstante, si tuviese que seleccionar una palabra mediante la cual definir estos últimos meses, ciertamente ésta sería Egipto. Qué novedad, dirían muchos. Pero lo cierto es que esta palabra ha ido poco a poco encaminándome hacia donde estoy ahora, y espero que siga tirando del carruaje de mi vida mucho tiempo más. Por lo pronto, una idea quizá alocada surgida en una tarde de verano hace ya dos años me llevó a cumplir un sueño que se ha convertido en factoría de más ensoñaciones.

 

Así, tras meses de larga espera, lecturas preparatorias, y vacunas más o menos desagradables, el día 12 de agosto del pasado verano subí a un avión con un destino muy especial, El Cairo. Y esta vez, a diferencia de la anterior, lo hacía sola, con una maleta llena de libros (a Agatha Christie esto le hubiese resultado realmente gracioso), materiales de dibujo, y una gran cantidad de ilusiones. Dispuesta a iniciar el largo camino hacia la egiptología profesional. Mi destino estaba en el Delta occidental del Nilo, en el pueblo actual de Sa el-Hagar, la antigua Saïs, capital de los faraones de la XXVI dinastía. Allí, durante cinco semanas, pasaron por mis manos cerámicas de diversos periodos y procedencias, principalmente del Tercer Periodo Intermedio, que fui plasmando sobre folios de papel vegetal, que iban llenando progresivamente una polvorienta carpeta morada. Entre las montañas de cerámica, de vez en cuando asomaba alguna pieza curiosa, como dos pequeñas cabecitas de caballo de terracota, una de las cuales todavía conservaba restos de una especie de engobe blanquecino. Mi anterior experiencia con escarabeos egipcios me llevó asimismo a encargarme del dibujo de un conjunto de improntas de sello sobre barro, cuyos intrincados diseños fui desentrañando con una pequeña lupa portátil, y la ayuda del sol egipcio del atardecer, esa hermosa luz amarilla que parece pintar con oro todo aquello sobre lo que se posa.   

 

Pero no todo fue minucioso trabajo, sino que también hubo momentos para la aventura o la simple contemplación extasiada de las maravillas del país del Nilo. Mi vigésimo primer cumpleaños tuvo como escenario un atardecer junto a la orilla del Nilo, desplazado al oeste de su antigua posición cuando Saïs gobernaba el país. Otro sueño cumplido fue la visita a las sorprendentes catacumbas de Kom el-Shoqafa, que descubrí hace años de la mano de El último Catón, de Matilde Asensi, en un viaje relámpago a Alejandría en el que lo primero que hicimos fue buscar hotel, ya que no habíamos reservado. Tuvo su encanto, ya que acabamos en una habitación para cuatro personas en un pintoresco y decadente edificio cercano a la Corniche, desde donde mi viejo Mediterráneo se ve igual pero a la vez opuesto. Y más aventuras, como la excursión a la antigua Mendes en el balde de una ranchera, flanqueados por la chocante y burocrática hasta el absurdo policía egipcia. Y allí nuevas sorpresas, como sarcófagos de carneros sagrados, mastabas de la VI dinastía llenas hasta casi el techo de tierra, donde había que entrar a rastras para descubrir emocionada, en el calor sofocante, una hilera de jeroglíficos tallados, o una inmensa naos, alrededor de la cual un cachorro de perrito rubio parecía aún más insignificante. Y todo ello de la excepcional mano del Dr. Donald B. Redford, aquella voz que había escuchado tantas veces antes en numerosos libros, y que ahora me hablaba en la realidad. O el aperitivo al atardecer en la terraza del Nile Hilton, conversando sobre pasado y futuro, sobre Egiptología y el mundo, con Penny, artífice de todo este sueño. Y sin olvidar mi improvisado Ramadán durante una visita de seis horas al Museo de El Cairo, en que entre tantas maravillas olvidé que yo, a diferencia de las piedras que me rodeaban, necesitaba beber y comer, cosa que hice por primera vez en aquél día a las seis de la tarde. Y qué decir del último día, aquél 16 de septiembre en que, en un taxi, Jose y yo recorrimos Saqqara y Dashur, donde por primera vez pude disfrutar de los Textos de las Pirámides, o de la soledad sacra del entorno de la pirámide romboidal, todo ello aderezado por las expertas explicaciones de Jose.

 

En fin, tantos ratos maravillosos, tantas anéctodas, que es imposible desgranarlas todas en estas líneas. Mucho queda en el tintero, pero no es quizá éste el lugar para relatarlo. Tal vez frente a un vaso de té, en la atmósfera embriagadora del narguile...


July 24

Nuevo aires en el space

He cambiado un poco el aspecto de mi space para darle un aire más egiptológico como, por otro lado, se lo estoy dando a mi vida. El fondo que podéis ver es una fotografía que tomé en mi pasado viaje a Egipto en el interior del templo de Edfu, donde podéis ver a la diosa Seshat llevando a cabo la ceremonia de "estirar la cuerda". ¿Qué os parece?
March 10

Agatha Christie Mallowan y la Arqueología

Además de ser la reina del crimen, Agatha Christie Mallowan (conservó el apellido de su primer marido) pasó gran parte de su vida en Oriente Medio acompañando a su marido, el arqueólogo Max Mallowan, en sus excavaciones por el Oriente Medio, en Siria e Irak. Ella misma nos narra sus experiencias arqueológicas, en las que tomaba parte revelando las fotografías de la excavación, y controlando a los trabajadores, en su libro Ven y dime cómo vives, un delicioso relato en el que podemos ver la arqueología de aquellos momentos, contado desde su fina ironía inglesa. Al comienzo del libro encontramos el siguiente poema, toda una declaración de intenciones de lo que viene después:
 
SENTADO EN UN TELL
(Con mis disculpas a Lewis Carroll)
 
Te diré lo que pueda
si me escuchas bien:
conocí a un jove erudito
sentado en un tell.
"¿Quién eres tú?", le pregunté,
!¿Qué buscas aquí?"
Su respuesta manó en mi cabeza
como sangre en la maleza.
 
Ne dijo: "Busco cacharros antiguos
de tiempos prehistóricos
y luego los pondero
de mil diversos modos.
Y luego (como tú) escribo,
aunque con palabras más largas
y mucho más sabias:
Mis colegas errados estaban".
 
Como yo tenía el plan
de matar a un millonario
y esconder su cadáver en el desván
o en un helado armario,
a responder me negué.
Pero tímida enseguida le grité:
"¡Ven y dime cómo vives!
¿Dónde, cuándo y por qué?".
 
Con ingenio y dulce voz me contestó:
"Realmente y bien pensado
cinco mil años en el ayer
es la época que decido escoger.
Cuando aprendas la era DC a desdeñar
y las mañas adquieras del buen excavar
conmigo vagar por este mundo podrás
y a desvariar nunca volverás".
 
Pero yo pensaba en la forma de poner
una dosis de arsénico en el té.
Y no podía en un santiamén
llevar mi mente tan lejos AC.
Miré su rostro tan ameno
y di un suspiro placentero:
"Ven y dime cómo vives,
cuéntame qué ideas concibes".
 
"Busco objetos hechos por el hombre
que antaño ha existido.
Fotografío, catalogo, guardo,
y a casa los envío.
Estas cosas no se pagan con oro
(ni con cobre, por cierto, valoro).
Se exhiben en los museos,
que es lo mejor, según creo.
 
A veces descubro amuletos
y figurillas de aspecto indecoroso
pues en tiempos pretéritos
el hombre ha sido escabroso.
Y aunque en la abundancia no nademos
una fortuna cuantiosa poseemos:
Los arqueólogos largo tiempo viven
y una salud de hierro esgrimen".
 
Sólo esto último le oí
Pues antes mi designio era
encontrar la forma de guardar un cadáver
hirviéndolo en salmuera.
Le agradecí que se expresara
con tal erudición
y afirmé que lo acompañaría
en alguna expedición.
 
Y ahora cuando por azar
mis dedos tocan ácido,
o un cacharro al suelo va a parar
porque mi humor no es plácido,
o cuando un río suena
y oigo un grito remoto,
me acuerdo del joven aquél
que me enseñó a aprender.
 
De mirada dulce, de palabra sosegada,
de pensamiento atento a una época pasada,
los bolsillos hundidos por la arcilla pesada,
que docta y lentamente me enseñaba,
y usaba palabras largas por mí ignoradas,
con ojos luminosos que fervor rebosaban
cuando el terreno observaban.
Que quería concluyentemente demostrar
tantas cosas que yo no debía ignorar
y que con él mi vida sería entretenida
excavando palmo a palmo en una colina.
 
Agatha Christie Mallowan (traducción de Iris Menéndez)
March 04

Indiana Jones, o la imagen comercial de la Arqueología

Todavía hoy existe en la sociedad una diferenciación entre Arqueología real y la imagen romántica de ésta, siendo las características y problemáticas de la primera desconocidas para el gran público, más cercano a la segunda. Así, el arqueólogo y la disciplina aparecen a sus ojos como “sabios iniciados” buscadores de grandes secretos de la humanidad encerrados en sus polvorientas bibliotecas y refugiados detrás de sus gafitas redondas de intelectuales. La disciplina es considerada pues un capricho de diletantes (diletante: (Del it. dilettante, que se deleita) adj. Conocedor o aficionado a las artes, especialmente a la música // 2. Que cultiva algún campo del saber, o se interesa por él, como aficionado y no como profesional. U. a veces en sentido peyorativo) negando su condición de ciencia, considerándola como una actividad de caprichosas gentes pudientes que dedican sus fortunas a la extracción mediante grandes excavaciones de maravillas de la Antigüedad (identificación con la Arqueología de los siglos XVIII y XIX más vinculada al coleccionismo).

Este aspecto de búsqueda de tesoros y aventura arriesgada nace sobre todo de la figura de Indiana Jones, que pese a ser llamado arqueólogo (de hecho es profesor de Arqueología en la universidad), es en realidad un buscador de tesoros antiguos valorados por su belleza (coleccionismo, vinculación a la Historia del Arte) y por sus “poderes mágicos”. Así, las piezas que busca se caracterizan por este último aspecto, y por la pertenencia a la tradición religiosa bíblica en los casos de la 1ª y 3ª películas (Arca de la Alianza, Santo Grial). El poder de dichos objetos hace que sean codiciados e introduce el peligro y el riesgo en la búsqueda (clásica imagen de la bola de piedra), que también han quedado ligados en el imaginario colectivo a la Arqueología. Esta fascinación llevó a que, con el estreno de las películas creciese notablemente la matriculación de alumnos en la especialidad de Arqueología, en las universidades que contaban con ella.

Así, vemos una notable influencia, sobre todo a partir de Indiana Jones, de la moda en la imagen que se tiene de la Arqueología. Esta disciplina despierta una gran curiosidad, fascinación e interés en la sociedad, y esto se traduce en el mercado con numerosas producciones cinematográficas, siempre de corte “indianajonesco”; la divulgación de los descubrimientos arqueológicos; la creación de exposiciones, que reciben un alto número de visitantes, especialmente en temas candentes como Egipto; la creación de museos arqueológicos en todos los municipios; y un sinfín de coleccionables en los quioscos sobre temas arqueológicos, además de números especiales y portadas de revistas, mayoritariamente, asimismo, sobre Egipto, que es uno de los campos más solicitados por el gran público, que ha llevado a la creación de curiosos términos, como la “egiptomania”, que incluso da título a alguna de estas colecciones.

No es necesario decir que esta imagen tiene poco de realidad, siendo el producto de una demanda comercial en el que se han dado cita elementos atrayentes para la mayoría de la sociedad como son la aventura, el riesgo, la fascinación por lo antiguo, por lo secreto, además de una imagen bipolar del arqueólogo, por un lado como aventurero atractivo, y por otro como viejo sabio ratón de biblioteca.

August 16

Reflexiones a los 20 años...

Hoy es mi cumpleaños, y con eso de cumplir una cifra redonda, veinte años, me he puesto a reflexionar sobre estas escasas dos décadas que llevo en el mundo. La primera de ellas pasó entre juegos y aventuras imaginadas y soñadas, pero en la segunda estas han comenzado a hacerse realidad, con una protagonista indiscutible... mi pasión por el Antiguo Egipto.   Desde aquellas primeras enciclopedias ilustradas con magníficas fotos, con cabezas de momia a tamaño natural, hermosos jeroglíficos de mil colores sobre hermosas paredes de piedra, han pasado muchos años, pero fue quizás ésa la llama que encendió mi pasión, y encaminó mi vida de una forma al principio imperceptible, como un simple juego de niños, que aprendían jeroglíficos para mandarse mensajes secretos en el cole, hasta llevarme a llenar estanterías y más estanterías de libros de todas las formas, colores e idiomas.   Las primeras lecturas apasionadas, búsquedas en las bibliotecas de libros y más libros que hablasen de aquella lejana tierra que se me hacía tan mágica... Las primeras investigaciones, tímidas: Buscar datos sobre un nombre egipcio que me había aparecido en un texto en griego que estaba traduciendo, con la mezcla de emoción de ambas antiguas lenguas; intentar traducir, torpemente, aquellos curiosos papiros comprados en algún mercadillo de la ciudad hacía años, y que eran redescubiertos con gran ilusión, como si de un importante hallazgo se tratase; el primer trabajo "serio", tratando de autentificar un ushebti que, envuelto en pañuelos blancos, me trajo una de las mejores profesoras que he tenido un día al final de una clase...   Ahora que estoy a punto de hacer mi primera publicación seria (dicen que la primera publicación es como el primer hijo, y lo cierto es que el parto ha sido largo), el mirar el camino recorrido, corto pero gratificante, me da fuerzas para seguir caminando.   Todavía quedan nuevos jeroglíficos por descubrir...
June 19

Feliz año nuevo... egipcio

Hace unos días me llegó un correo de un compañero de la Academia de Egiptología, Fran Cabrera, que me parecío realmente curioso, por lo que lo incluyo aquí. Cabe decir que tendría que haberlo colgado el pasado jueves 15 (como veréis a continuación), pero más vale tarde que nunca:
 
"Mañana (jueves 15 de junio) comienza el famoso Wpt-rnpt de los antiguos egipcios, es decir, los cinco días epagomenales que no pertenecen a ningún mes del año y que equivalen a nuestra "noche vieja" con la gran diferencia que lo nuestro es "una noche" y lo de ellos eran "cinco días" nada más y nada menos!!! Pues sí, empezaran mañana día quince y acabaran el veinte con la entrada del primer mes de la estación de Akhet; el mes de Thot o Djehuti. El calendario egipcio tenia tres estaciones (Akhet, Peret y Shemu) divididas en cuatro meses cada una de 30 dias cada mes, con tres semanas "egipcias" de diez dias cada semana. Si hacemos la cuenta nos saldrá que el año se quedaría en 360 días con lo que los egipcios añadían 5 más que no pertenecían a ningún mes y que eran el Wpt-rnpt, lleno de festividades. Según la doctrina heliopolitana Geb (dios de la tierra) y Nut( diosa del cielo) se querían tanto que se pasaban los días abrazados impidiendo que se produjera vida entre ellos. El Dios Ra (ankh-wedja-seneb) estaba furioso y "celoso" así que le dijo a su hijo Shu (el viento) que los separara. Para cuando Shu cumplió su misión, nuestra celestial Nut ya estaba embarazada. Los celos de Ra cayeron sobre ella con la maldición de que no podría dar a luz ningún día del año. Thot (la sabiduría) vio que aquello era injusto y se compadeció de ella, pero Ra estaba por encima de todos los dioses...Así que se le ocurrió una idea: Desafiaría a Ra a una partida de senet. Lo que se jugarían como apuesta sería el tiempo. Cada partida ganada correspondería a un día. Jugaron cinco partidas y todas ellas las ganó Thot, con lo que ganó cinco dias que no estaban ya bajo la maldición de Ra puesto que eran de Thot. Gracias a esos cinco días Nut pudo dar a luz. Estos son los cinco días epagomenales y por eso mismo están fuera de todos los meses del año, que antes de la partida era de 360 dias. El primer día (mañana jueves) Nut dio a luz a Osiris, el segundo (este viernes 16) una de las variedades de Horus, el tercero (este sábado) tras grandes sufrimientos Seth, que nació de costado. El cuarto y quinto día nacieron dos hijas; Isis y Neftis(domingo y lunes) Todos los dioses nombrados en esta historia forman la famosa Enéada heliopolitana.
 
Os recomiendo, si queréis que empecemos bien nuestro año egipcio, que todos los días hagáis la ofrenda de un trozo de pan a cada uno de los dioses, así como la quema de incienso, salvo el sábado que es el día de Seth. Si sois aficionados a las épocas más tempranas de Egipto (periodo tinita, época de Khasejem...) o lo sois de la etapa de los hicsos (seguido periodo intermedio) o os gusta mucho la dinastía XIX (imperio Nuevo, época de Sethi...) entonces haced una ofrenda especial el sábado, estoy seguro que Seth os lo agradecerá."
 
 
Pues nada, sólo me queda desearos a todos un feliz año nuevo egipcio, ya que mañana martes 20 comienza realmente el año egipcio. m htp!!!
April 29

Un respeto a la Egiptología, por favor

El otro día tuve un curioso encuentro a través de Internet. Un apreciado compañero de estudios y aficiones me puso en contacto con un individuo que había conocido a través  de esos grupos de intereses que pueblan la red, y que se clasificaba como “interesado en el Predinástico egipcio”. Resumiré ahora un poco de la conversación a tres que tuvo lugar entonces, ya que creo, y mi compañero lo confirmará, que no tiene desperdicio. En primer lugar, el individuo en cuestión se presentó como la “Reencarnación de Osiris”. El asunto prometía, y siguió a continuación, dirigiéndose a mí: “Y tu eres la reencarnación de Isis”. Para no dejar la cosa incompleta (una sandez ha de ir acompañada de siete), el susodicho sentenció: “Y hemos de unirnos, porque así lo dicen las estrellas”.

 

En estos casos hay varias opciones: desconectarse, enfadarse, o seguirle el rollo, y opté por la última. “¿Y cómo lo dicen?”, le pregunté, y con esto no hice más que desencadenar a la bestia. “Está escrito en antiguas profecías en un antiguo papiro del Libro de los Muertos”. Mi compañero, tan atónito cómo yo misma, le preguntó: “¿Pero el Libro de los Muertos no era un conjunto de papiros?”, a lo que yo añadí: “¿En qué capítulo?”, y le dije que podía comprobarlo con mi edición del papiro de Ani, en más completo en cuanto a texto, conservado en el Museo Británico. Y el figura se marcó un: “En ese estúpido papiro no, en el papiro de Shabka (según creo recordar)”, y dijo que éste papiro estaba en una logia en Miami. Después confirmó todas nuestras sospechas. Seguidores de Edgar Cayce.

 

Haré una aclaración para los profanos. Edgar Cayce (1877-19459 es un personaje muy nombrado entre los círculos de “buscadores de la Atlántida” y otros esoteristas de pro. Se trata de un visionario, ya difunto, que decía tener visiones en las que veía a familiares fallecidos. Este hombre de mirada profunda, que pasó por varios trances en su infancia, y una parálisis a los 21 años, orientó sus “poderes” hacia el Antiguo Egipto, y decía, entre otras cosas, que la esfinge fue construida hace 10.000 años, opinión que siguen los llamados “científicos al margen de los cauces académicos”, como Robert Bauval. Según Cayce en este momento se produjo la destrucción de la Atlántida. También decía que en el interior de la Esfinge había una sala donde se hallaban los planos de la Atlántida, e (¡incluso!) predijo cuándo sería encontrada (1998).

 

Bien, tras esta breve reseña sobre este curioso sujeto, quiero hacer referencia a un artículo de Javier Espada publicado en “Misterios de la Arqueología nº8”, revista que llegó a mis manos hace unos años por medio de un amigo. En él, tras hacer elogios varios de Cayce y “maravillarnos” con su clarividencia, se hace un resumen de las investigaciones “al margen de los cauces académicos” sobre la Esfinge. Y como ocurre siempre con estas publicaciones, encontramos sucesiones de argumentos e hipótesis difíciles de rebatir por el mero hecho de que lo que no tiene base lógica no puede atacarse con argumentos lógicos. Alusiones a investigaciones, a datos sin fuentes, etc., etc., etc. En fin, el típico trabajo que se ganaría un suspenso en la carrera por falta de referencias a fuentes. Pero en prensa queda precioso, ¿o no? Hay algo que me ha hecho gracia en este artículo, y es la referencia que hace a Mark Lehner, actualmente el mayor especialista en pirámides y director de los trabajos en la ciudad de los constructores de las pirámides en Gizeh. Los inicios de este investigador se hallan vinculados a la Fundación Edgar Cayce, y Lehner, tras defender las teorías del susodicho, viajó a Egipto con el fin de demostrarlas. Y se topó con Egipto de frente. Lehner se dio cuenta de lo que era realmente el Antiguo Egipto, y rechazó las teorías de Cayce. Según el artículo de Espada, esto ocurrió cuando Lehner fue nombrado profesor y director del Centro Americano de Investigaciones en Egipto, y dice textualmente “y ahora atribuye, como muchos otros (notemos el tonito despectivo), la Esfinge a Kefrén, uno de los hijos de Keops”.

 

Reflexionemos un poco: ¿Por qué considerar a los egipcios incapaces de construir la Esfinge, las pirámides y otros monumentos? ¿Es necesario infravalorar la técnica de esta civilización? ¿Hacía falta que los atlantes viniesen a Egipto a construir, y a enseñar a los pobres ineptos de los egipcios? Ante todo esto yo pido un poco de respeto al Antiguo Egipto, y a la Egiptología como ciencia.  Todo esto en una película, como por ejemplo la que pasaron en televisión recientemente, La maldición de Tutankhamón”, hace del film algo lamentable, pero sin más trascendencia, pero resulta cansino y peligroso la continua crítica de “la Egiptología académica” que hacen estos esoteristas, como Bauval, en defensa de su “ciencia” innovadora. Un respeto, señores. Y lo más lamentable es que en ocasiones se conceda a estos terroristas de la Egiptología permiso para realizar trabajos en Egipto. El cambio que efectuó en sí mismo Lehner es admirable, y a día de hoy es uno de los egiptólogos a los que más admiración profeso.

 

A todos los PIRAMIDIOTAS (como acertadamente los llamó Hawass) les pido que piensen qué pretenden con sus especulaciones, que se lean un buen manual de Arqueología (recomiendo el de Renfrew y Bahn), y siento decepcionarles, pero Indiana Jones sólo hay uno, y está en el cine.

 

Espero respuestas (a favor y en contra).

April 17

El Templo de Debod... o la historia de un equívoco

De regreso de un breve, pero interesante viaje egiptológico a Madrid, quisiera dejar aquí algunas reflexiones sobre el Templo de Debod, que todo amante de la cultura del valle del Nilo debería hacerse.

 
Eran aproximadamente las diez de la mañana, y un sol mortecino trataba de abrirse paso entre las cada vez más abundantes nubes grisáceas que cubrían el cielo. El templo, rodeado de un plateado espejo acuático, parecía querer atrapar todos los rayos de ese sol, desde sus grises piedras, grises de nostalgia de un país en que un manto dorado lo cubría, aunque tal vez la causa sea más prosaica. Hace treinta años, este pequeño templo procedente de Nubia llegó a la capital española, y fue situado en lo alto de la Montaña del Príncipe Pío, en un "marco incomparable", como muchos han dicho. Aquí comenzó esta historia de equívoco y fatalidad arqueológica.
 
Indiscutiblemente, debido al momento en que el templo llegó a nuestro país, el lugar decidido para su localización fue la capital. Como dice Alfonso Martín Flores en su artículo "La función museística de Debod. Su difusión y exposición pública", " La posibilidad de instalarlo en otras zonas peninsulares de ambiente más árido fue barajada durante algún tiempo, aunque finalmente desechada". Concretamente, el lugar que se propuso como alternativa fue el palmeral de la ciudad de Elche. Cabe decir que, además de un entorno más acorde con el templo (he leído que en Madrid se plantaron palmeras en el entorno del templo para asemejarlo al paisaje egipcio, pero debieron morirse, porque yo no las he visto), el clima de dicha zona es mucho más benigno para su piedra, que vino de un lugar donde estaba expuesta a las condiciones ambientales del desierto. Otro tema es el de la humedad, como dice asímismo Martín Flores, debido al régimen de precipitaciones madrileño, de entre los 400 y 500 mm. anuales, frente a los escasos 10 mm. anuales de Nubia. A esto cabe añadir los perniciosos efectos de la fuente situada tras el templo (en estos días vacía, no sé si debido a razones de conservación, cosa que espero), así como la cercanía al Manzanares, y la humedad provocada por la vegetación del entorno del edificio. A esto se añade la contaminación atmosférica, pero según Martín Flores este no es un factor determinante, aunque sí a considerar, ya que junto con la lluvia provocan la filtración de los contaminantes disueltos en el agua en el interior de la piedra, alterando su estructura química.
 
Siguiendo con los factores de deterioro, uno de los fundamentales es la situación del templo al aire libre. Aquí confluyen, pues, la lluvia antes citada, así como el viento que golpea al templo por su parte trasera, junto con los efectos de las aves, que nidifican entre los resquicios de las piedras, dejando sus excrementos, que corroen irreversiblemente la piedra. Y si esto fuera poco, los sillares procedentes de Salamanca con los que se reconstruyó el templo presentan también toda una serie de enfermedades de la piedra.
 
A todo esto cabe añadir los resultados de la acción humana. Me resultó francamente lamentable el ver los muros exteriores del templo llenos rayajos gravados en la piedra, muestra de la mayor falta de respeto por el patrimonio arqueológico. El número excesivo de personas que se permite entrar a la vez al templo provoca también el deterioro de los relieves situados en la capilla de Adijalamani, ya que incrementa la humedad.
 
¿Cuál es el resultado de todo esto? Lo cierto es que el estado lamentable de conservación del templo salta a la vista a cualquiera que lo visite, pero es aún más llamativo si se compara con la situación en que estaba cuando llegó a España (cabe decir que ya tenía un alto grado de deterioro debido a los tres cuartos de siglo que pasó sumergido bajo las aguas). Por ejemplo, la parte trasera del templo estaba cubierta de relieves, de los que sólo quedan, a malas penas, dos figuras en la parte derecha del muro.
 
La solución a todo esto... La verdad es que el traslado del templo a otro lugar no se plantea siquiera, pues el templo es ya uno de los símbolos de la capital española. La solución propuesta por Alfonso Martín Flores es el cambio en la consideración del templo, que hoy en día es la de monumento, al mismo nivel que otros edificios y estructuras madrileñas, para pasar a ser considerado objeto museológico, para que se pueda mejorar su conservación, quizá haciéndole una cubierta que lo proteja, para la que existen distintos proyectos. Este status es el que tienen los otros tres templos donados por Egipto en agradecimiento por la labor realizada a raíz de la construcción de la gran presa de Aswan, situados en Leiden, Turín y Nueva York.
 
Así pues, no valen aquí los argumentos de falta de dinero, pues en primer lugar no son ciertos, véanse si no la cantidad de obras más o menos innecesarias que se hacen en nuestro país, pues estamos hablando de la conservación de un patrimonio con el que nuestro país fue obsequiado, y por lo tanto, es nuestra responsabilidad conservarlo. Se hizo mal desde el principio, y a ello debían referirse las reservas de algunos miembros del Comité de Salvación de los Monumentos de Nubia, como las de los insignes egiptólogos Christiane Desroches-Noblecourt y Walter B. Emery, a que Debod viniese a España (yo también me hubiese opuesto si hubiese sabido que iba a estar en Madrid en dichas condiciones), mencionadas, con cierta crítica, por Francisco J. Martín Valentín en su artículo "Documentación del Templo de Debod". No obstante, todavía no es tarde para aceptar que se hizo mal y ponerle remedio, ya que de las generaciones actuales depende que en el futuro, nuestros descendientes puedan disfrutar de este templo egipcio, el mayor fuera de Egipto, en su propio país.
March 04

·-·Cuaderno de viaje·-· 12-IV-2004 (III): Karnak, la morada de Amón...

·-·12-IV-2004·-·

 

Karnak. Su solo nombre me hacía y me sigue haciendo soñar con un misticismo que pude conocer en esta visita. Bajo un sol asfixiante, nos dirigimos hacia la puerta de la muralla del templo, un pílono inacabado en el que la piedra quedó formando una especie de almohadillado a la espera de que los relieves fuesen grabados en su superficie. Tras traspasar la puerta como si fuésemos antiguos sacerdotes, accedimos al patio del templo, en cuyo centro, frente a la puerta, pudimos observar el lugar donde se dejaba la barca de la fiesta del Opet. A mano izquierda, el templo de la triada tebana, de Seti I, y a mano derecha, el templo de Ramsés III. En este templo me interné poco a poco hasta el santuario, en cuyo fondo, a ambos lados, se abrían dos estancias sólo iluminadas por un leve rayo de luz que no llegaba a las esquinas, quedando estas en una profunda oscuridad. Me interné cuidadosa en una de las salas, de la que salí rápidamente invadida por una súbita inquietud al escuchar un siseo procedente de la oscuridad. Con un breve salto dejé la estancia y continué hacia la sala hipóstila del gran templo, pasando al lado de la única columna construida por Tutankhamón allí. Una vez en la sala hipóstila, me abrumó la gigantez de las columnas, que mostraban los cartuchos de Ramsés II. Vagué por entre las columnas admirando el gran tamaño y la perfección de sus jeroglíficos, y salí después por su puerta trasera hacia el lugar donde debían encontrarse las estancias restantes del templo. A la derecha pude observar el lago sagrado del templo, que se rizaba en reflejos plateados. De allí, fui caminando por diversas estancias en cuyas paredes descubrí un listado de los enemigos de Egipto dominados por Ramsés II (del cual había visto en el patio del gran templo dos estatuas con el pie izquierdo adelantado, ya que este es el lado del corazón, el pie con el que se inician las marchas militares y la orilla de los muertos, ya que el representado estaba muerto [en la fecha de realización de la estatua]), representados como figuras arrodilladas con los brazos atados por los codos. Ramsés aparecía sosteniendo un numeroso grupo de enemigos por los cabellos. De ahí caminé hasta el templo de Jonsú, que pude visitar brevemente en solitario, lo cual me aproximaba a aquellos viajeros del siglo XVIII o XIX, explorando monumentos desconocidos. De allí, observando el conjunto a medida que avanzaba, regresé al recinto principal para contemplar de nuevo el grandioso bosque de columnas de la sala hipóstila, que introducía un nuevo elemento en la arquitectura, que después sería utilizado en las basílicas romanas: la utilización de columnas más altas en la parte central que en las laterales, lo cual permitía colocar ventanas en el desnivel para iluminar la sala. Ya de regreso, junto al resto del grupo, caminé por la avenida de los carneros, que se alineaban protegiendo estatuas de faraón a ambos lados del camino.  

September 21

Sobre buscadores de tesoros

En los tiempos que nos ha tocado vivir, muchas personas miran con nostalgia al pasado, y uno de los focos de atención que surgen en esta regresión tiene como ámbito la arqueología, pero no la arqueología académica, la del esmerado trabajo del día a día, del registro minucioso de los restos que son patrimonio de todos para que, al darlos a conocer, realmente lo sean. Movidos por ambiciones hollywoodienses, motivadas quizá por el fenómeno Indiana Jones, estos individuos salen al mundo en busca de tesoros perdidos, griales míticos que esperan a ser encontrados. Se sienten elegidos, y consideran su búsqueda un reto de vida, y si consiguen llevarla a buen término (según su parecer), estos tesoros pasan a convertirse en trofeos que se llenarán de polvo, de espaldas al mundo, en las estanterías de su salón. Esto puede ser muy hermoso en la pantalla de un cine, donde son otras reglas, particulares de la ficción, tomadas quizá de otros tiempos y de otros lugares, las que imperan. Hasta Indiana Jones decía que las piezas debían estar en un museo. Señores, vivimos en un país en el que existe una legislación relativa al patrimonio histórico, y estas actividades, fruto de un sentimiento egoista y destructor, están penadas, son un delito. El motivo de esta reflexión es la destrucción de la Cova del Bolomor, yacimiento de inigualable importancia por sus restos y antigüedad, de la Comunidad Valenciana. Esta destrucción, atroz ejemplo de vandalismo, es además una flagrante muestra de la ignoracia de aquellos que se creen que pueden ir a los yacimientos arqueológicos, clavar el pico, y encontrar la máscara de Tutankhamón. Encontraron huesos, y los dejaron. ¿Qué esperaban encontrar en este yacimiento paleolítico? Debieron escuchar que se trataba de un yacimiento de gran importancia arqueológica, y obviamente desconocen lo que la Arqueología significa. Si no se tratase de un hecho muy serio, sería para partirse de risa. A continuación reproduzco el artículo aparecido en el diario Información de ayer, 20 de septiembre de 2005: ____El yacimiento más antiguo de la Comunidad resulta destrozado La Cova del Bolomor ha sido asaltada y la tierra fue removida con picos M. JOAN. TAVERNES DE LA VALLDIGNA La Cova del Bolomor, el yacimiento paleolítico más antiguo de la Comunidad Valenciana y en el que aparecieron restos humanos de hace 250.000 años, ha sido destrozado en una acción vandálica. Los arqueólogos, que hoy debían comenzar la campaña de excavaciones, descubrieron ayer que había sido asaltada y la tierra removida con picos. Los daños son irreparables desde el punto de vista científico. Los asaltantes no buscaban materiales prehistóricos sino objeto o joyas, según las primeras impresiones. El director de la excavación, Josep Fernández, explicaba que el uso de picos ha incrementado el daño efectuado al yacimiento y la acción no cree que sea fruto de una simple gamberrada o una travesura de niños, precisamente por el uso de estos instrumentos y el tiempo que permanecerían los autores en el yacimiento. Los daños eran perfectamente visibles en el fondo de la cueva y sobre la pared de la misma y en el corte de la columna estratigráfica sobre la cual viene trabajando el equipo desde hace años. Es en esta área, precisamente, donde el equipo ha localizado tanto el hueso humano más antiguo de las tierras valencianas, un molar de joven, como los hogares más antiguos de Europa, que demuestran la domesticación del fuego por el hombre hace más de 200.000 años. La primera valoración realizada a últimas horas de la tarde confirmaba daños muy graves en los niveles 15 y 17, así como en el 1 y 2 del yacimiento. Josep Fernández señalaba con su mano las cinco zonas perfectamente visibles donde los desalmados habían excavado, removiendo muchos metros cúbicos de tierra de sedimentos que aparecían en la cueva en forma de montones, alguno de más de un metro de alto. Para hacer un trabajo semejante los asaltantes habrán necesitado muchas horas y permanecer o acudir al yacimiento durante algunos días. El resultado de la fechoría se comprueba con la gran cantidad de huesos e industria lítica de diversos niveles esparcidos y mezclados por el piso del yacimiento. Todo apunta a pensar que su interés no eran los materiales prehistóricos y quizás esperaban hallar objetos o joyas de valor. Fernández califica el daño realizado como «irreparable. Para tener una idea del destrozo que se ha realizado y en términos comparativos, han destrozado brecha pétrea v sedimentos que corresponden a un trabajo sistemático de tres campañas de investigación»._____ No he recibido una gran participación en este espacio en temas anteriores. No obstante, espero que los lectores de este diario arqueológico no queden indiferentes ante estos lamentables hechos.
September 03

·-·Cuaderno de viaje·-· 12-IV-2004 (II): Deir-el-Bahari, el recuerdo de una reina...

·-·12-IV-2004·-·: Bajo un sol de justicia, caminamos por la explanada que finalizaba en el curioso templo de la reina Hatshepsut, excavado en su parte interior en la roca del acantilado de la cara contraria de la montaña al Valle de los Reyes. Antes de llegar observamos las ruinas de adobe del palacio de un importante gobernante árabe, según nos dijo Amro, nuestro guía, un egipcio muy simpático, egiptólogo y gran conocedor de su tierra y de su historia. El templo mostraba un diseño curiosamente moderno, que me recordó al ayuntamiento de Murcia de Moneo. Ascendimos por la rampa central a la primera terraza, donde visitamos el mamissi y una parte dedicada, justo en el lado opuesto, al dios Anubis. El mamissi estaba dedicado a Hathor, que Hatshepsut había dicho que era su madre, y de hecho allí aparece un relieve con la reina mamando de una vaca. Subimos a la segunda terraza, sin dejar de admirar las estatuas de la reina, que había decidido ser representada como un hombre, con la barba recta, en posición osiriaca, y sin pecho. Sin embargo, sus rasgos continuaban siendo femeninos. En la segunda terraza pudimos acceder al interior del patio del templo, que daba acceso al templo, cerrado para los visitantes y en cuyo interior sólo pude ver una estatua y unas pinturas. El acceso al interior era a través de una puerta de granito que, curiosamente, estaba policromada. Los muros del templo entero contaban una historia en especial, la de la expedición a la tierra de Punt, con barcos que regresaron repletos de árboles de incienso, grano, babuinos, etc., dando una considerable fama a la reina. El templo fue diseñado por una amante de la misma, que era nubio, y por ello, odiado por los egipcios. De la expedición de Punt se conserva, en la entrada al recinto del templo, el tocón de un árbol de incienso, ya que estos fueron plantados en los alrededores del templo. Al regreso del templo nos detuvimos unos minutos en la aldea de Qurna, lugar de donde procede la familia Abd-el-Rassul, que se dedicó desde tiempos inmemoriales al contrabando de antigüedades. Howard Carter tuvo que hacer un pacto con ellos para que no saqueasen las tumbas en las que él trabajaba. Ahora, debido al control que existe al respecto, los Abd-el-Rassul se dedican a vender réplicas de piedra de los objetos antiguos, como vasijas de alabastro o estatuillas. Tras ver como trabajaban los artesanos el alabastro, consiguiendo la forma esencial con un cincel, limando las piezas y vaciando su interior con la ayuda exterior de telas para que la piedra no se quebrase, pasamos al interior de una tienda donde, tras regatear largamente, conseguimos comprar por la mitad del precio inicial (pues es el precio correcto) una losa grabada con una escena de ofrenda, cuatro pequeños vasos canopes, y dos collares de regalo. La tienda, por fuera, estaba profusamente decorada con dibujos relativos al antiguo Egipto o a la vida cotidiana del Egipto actual. Cruzando de nuevo el Nilo, regresamos a la orilla este, la orilla de los vivos.
August 18

·-·Cuaderno de viaje·-· 12-IV-2004 (I): El Valle de los Reyes, caminos de eternidad...

·-·12-IV-2004·-·: La mañana amaneció dorada en Luxor. Con restos todavía del velo del sueño, nos dirigimos hacia el Valle de los Reyes atravesando campos cultivados con maíz, trigo y cañas. Al fondo, la montaña tebana se mostraba dominadora de todo el paisaje, con sus colores amarillentos rosados, que cambiaban de tono según el momento del día. Nos adentramos en la montaña, que me llamó la atención por su aridez y la dureza que mostraba. Antes, por la carretera de acceso, una casa de tonos tierra con unas cúpulas me transportó a 1920 y a la historia de Howard Carter y de sus trabajos en el valle, y lo imaginé en su burrito, de madrugada, dirigiéndose soñador a aquel valle que tanto esfuerzo le había costado, para excavarlo. El camino al que se abrían las tumbas estaba dominado por la gran montaña culminada en una pirámide natural. Visitamos tres de ellas. La primera, la de Ramsés VI, era una de las que conservaban unas pinturas de mayor calidad y que causaban un gran estupor entre los visitantes, que señalaban las figuras y los jeroglíficos con gestos de admiración. En esta tumba destacaban los techos, en los que se veía a Nut, y bajo su cuerpo un universo figurativo ordenado. Los colores eran vivos, y el faraón aparecía de diferentes maneras: momificado como un Osiris, con la corona antigua, con la del Imperio Nuevo… La tumba era larga, se internaba en la roca mostrando en sus paredes distintos textos que permitirían al difunto acceder a la otra vida, como el Libro de los Muertos, el de las Puertas, el del Amduat… Las otras dos tumbas (Ramsés III y Ramsés IX) no tenían unos frescos de esa calidad, pero especialmente la de Ramsés III llamaba la atención por su disposición a lo largo. En la de Ramsés VI, sin embargo, se había hecho una reconstrucción de los fragmentos del sarcófago de piedra, y éste se mostraba majestuoso yaciendo en una especie de capilla al final de la sala y de la tumba. En las paredes de las tres se representaba el viaje al otro mundo, destacando el monstruo situado al final de la última puerta, que debía ser muerto por el faraón. Mientras descendía por las tumbas sentí como si yo misma hiciese el viaje al otro mundo. Los brazos de los dioses parecían recibirme y los textos sagrados me envolvían en una atmósfera de protección mientras iba atravesando las puertas. Descender al inframundo en vida, cosa realizada por tan pocos. Ahora mismo recuerdo a Eneas (también a Orfeo), pero el inframundo griego carece de la complejidad del egipcio. Una vez salimos de las tumbas pusimos rumbo a Deir el-Bahari.
August 07

·-·Cuaderno de viaje·-· 11-IV-2004: Edfú, un viaje a la religiosidad egipcia...

·-·11-IV-2004·-·: La calesa avanzaba vacilante por las calles de Edfú, haciendo que el paseo se convirtiera en toda una experiencia. A ambos lados de la calle, todo tipo de comercios pintorescos a nuestros ojos iban desfilando mientras unas tortas de pan eran dispuestas sobre las aceras para ser vendidas. Una vez hubimos descendido, caminamos un tramo por la misma calle entre una multitud de vendedores, hasta acceder a una explanada en la que se hallaba la entrada actual al templo. El templo. Pese a que sólo podía contemplar su parte posterior, el gran pílono de entrada aparecía ya al fondo y anunciaba la majestuosidad del conjunto. Caminamos por un lateral y llegamos a la explanada del templo. Al fondo podía verse el templo dedicado a Imhotep, y justo enfrente de éste, el gran pílono. Lentamente, sin dejar de observar la monumentalidad de la fachada y de los grabados, extraje mi edición portátil de la Description de l'Egypte, hecha en tiempos de Napoleón por un equipo traído a Egipto por el general, y observé esa misma fachada, que apenas si había cambiado. La única diferencia era la arena que la cubría. Accedimos al gran patio. La fachada de la primera sala hipóstila estaba cubierta por andamios bastante rústicos y me pareció curioso observar a los trabajadores, vestidos con chilabas, que se afanaban en el mantenimiento del templo. Como aquellos artesanos que hace siglos labraron aquellas piedras. Las salas hipóstilas presentaban hermosos grabados sobre las barcas solares de Horus y su esposa Hathor, cuya estatua era llevada al templo en procesión desde Dendera para encontrarse con la de su marido en el santuario. Las columnas de ambas salas y el techo estaban cubiertos de una capa negra debida a que allí se habían hecho hogueras cuando el templo estaba lleno de arena. Pude observar esta imagen antigua en la Description, y traté de imaginar la escena in situ]. Avanzamos entonces hacia el santuario, el naos. El ambiente era de enorme solemnidad, y los grabados hablaban desde las paredes contando la historia del templo. Podía verse a Ptolomeo XII (que murió antes de que se acabase el templo, y por ello los cartuchos de parte del patio habían sido dejados vacíos) tocando a la puerta del santuario para poder visitar a Horus, pese a ser él mismo un dios. En el centro de la estancia, un altar de granito rosa grabado mostraba el lugar donde debió estar la estatua del dios, y frente a él otro altar donde se colocaba la barca sagrada. Alrededor del naos discurría un pasillo a modo de girola, en el que se encontraban las estancias de los sacerdotes y una réplica de la barca de Horus, ya que la original fue trasladada por Mariette al Louvre. Salí de allí impactada, y sólo desapareció el ensimismamiento cuando, después de visitar algunas otras estancias más pequeñas pero profusamente decoradas, el sol egipcio bañó mi cuerpo. Es otra, la luz egipcia.
August 03

·-·Cuaderno de viaje·-· 10-IV-2004: El obelisco, Philae, Kom Ombo...

·-·10-4-2004·-·: El Nilo. Desde la oscuridad del camarote entreabro las cortinas y allí está, como una postal imperturbable. La montaña amarilla, coronada por una pequeña cúpula, y el azul del agua que transcurre lentamente mientras que unas pequeñas gaviotas descienden buscando comida. Surcando las aguas, las falúas, con sus velas triangulares parecen darme los buenos días, mientras que otras reposan amarradas en pequeños islotes en el centro del gran río. * * * * Las canteras de granito rosado de las que surgieron muchos de los grandes monumentos del antiguo Egipto se abrieron ante mí esta mañana. Entre los vendedores que trataban de atraer la atención de todos los turistas con sorprendentes ofertas, trataba yo de abrirme paso. La única decepción, que se repetiría más adelante, era la excesiva cantidad de turistas, pero así parecía que debía de ser. Escalando entre las rocas, iba descubriendo las marcas de los grandes monumentos, hasta llegar al obelisco inacabado. Su gran masa yacente atraía mi atención, mientras imaginaba a los obreros antiguos, a aquellos artesanos, afanándose en colocar los troncos de madera en los agujeros de medio metro de profundidad hechos alrededor del esbozo del obelisco, para luego empaparlos en agua y que, con la presión, la roca estallase y se separase la aguja pétrea del resto de la roca. * * * * A medida que nos acercábamos sobre las aguas del Nilo, los perfiles del gran templo de Isis en Philae parecían crecer. Rodeándolo hasta el embarcadero, pude contemplarlo en todo su esplendor, no perdido a pesar de los siglos y el traslado debido a la presa nueva de Aswan. Desembarcamos y lentamente nos fuimos aproximando al gran pílono de entrada admirando a ambos lados de la explanada los pórticos con columnas de capiteles corintios de mezcla de papiro y loto. El sol caía inclemente sobre mí, pero no me importaba, entre tanta belleza, entre tanta solemnidad. Sabía que Champollion había admirado igualmente aquellas ruinas, y que antes, sacerdotes y sacerdotisas habían dedicado sus vidas al servicio de la gran diosa de la maga. Los relieves parecían hablarme. A la entrada del pílono, en el intradós de la puerta, una inscripción en francés recordaba los tiempos de la república de Bonaparte. Inscripciones en griego, un sagrario y un altar cristianos, cruces en los muros. Mezcla. Pero también intolerancia, ya que muchas de las figuras de los grandes dioses habían sido raspadas por los cristianos. A medida que avanzaba hacia el interior del templo, a través de la sala hipóstila y ya en el naos, un sentimiento de veneración me iba invadiendo, sólo roto por el gran número de turistas que llenaba el templo. ¡Si pudiese estar sola allí, como lo habían estado los sacerdotes de Isis, para consagrarme a la oración más antigua, en el lenguaje más antiguo! En la penumbra, los relieves hablaban, los dioses se mostraban poderosos, pero a la vez conciliadores. Son mis raíces. Es mi tierra la que piso. ¡Pero todo ha cambiado tanto! Sin embargo, sé que el espíritu permanece. Mientras me alejaba lo supe. Estaba ligada para siempre a esta tierra. * * * * Atardece en el Nilo. Las falúas imperturbables navegan y un velo dorado lo cubre todo, a la vez que una brisa cálida envuelve mi cuerpo. Una estrella. El azul se degrada en amarillo y un pájaro juega en unos juncos de la orilla. Las palmeras, la vegetación, e inmediatamente el desierto. La noche va extendiendo sus alas, mientras que el sol, en su barca, al igual que yo, se dispone a hacer el viaje al inframundo. Osiris ha sido derrotado por su hermano Seth, que lo ha despedazado y comienza a repartir sus fragmentos por la inmensidad oscura del firmamento. Un pájaro, emulando a Isis, surca el cielo para cazar una estrella. Pero yo sé que no los encontrará todos, pero que sin embargo reconstruirá a su esposo, se unirá a él, y de esa unión nacerá un dios, Horus, que vengará a su padre eternamente, prolongando el equilibrio del bien y el mal para toda la eternidad. No es tarde, pero ya ha oscurecido. Mi barco, la Nile Crown II discurre ágil como el saltarín Hapy por el rio, dirigiendo su rumbo a una nueva tierra sagrada, Kom Ombo. El saber que penetraré en otro santuario antiguo me llena de emoción, y espero poder plasmar esto después en un análisis más exhaustivo de las creencias egipcias sobre la muerte y la eternidad, inseparables de la vida, y es el espíritu vital de Egipto lo que yo estoy viviendo. Me miro al espejo y me parece descubrir en mí a uno de aquellos viajeros románticos, pero yo no deseo llevar conmigo más que el espíritu, y la profunda sabiduría de Egipto, que busco en cada piedra, en cada jeroglífico, pues esta es la gran riqueza de esta tierra, una riqueza inacabable. El alimento del espíritu sediento de saber, que discurre bajo la protección de Djehuty, que lo impregna todo, y me observa desde esa luna que pronto surgirá del horizonte. (aquí dibujé el pílono de Philae con tonos marrones y ocres y copié un cartucho de Ptolomeo de una de las columnas de la sala hipóstila de dicho templo) * * * * Kom Ombo se reveló majestuoso en lo alto de un promontorio desde el que dominaba el rio Nilo. Iluminado con una luz amarilla, aparecía súbitamente entre la oscuridad. Bajé del barco y, a través del mercado octurno de Kom Ombo, observando llena de curiosidad a un encantador de serpientes que azuzaba a una cobra, me encaminé junto al resto del grupo hacia el templo. Su primera fachada estaba completamente destruida debido a las crecidas del río. El resto, sin embargo, era un conjunto muy curioso, ya que se trataba de un templo doble. Su parte izquierda, dedicada a Horus, dios bueno, y su parte derecha, a Sobek, el dios cocodrilo, dios malo. Así, este templo conjugaba la dualidad del bien y el mal, pero también la del aire, Horus, y el agua, Sobek. La arquitectura parecía incluso más monumental debido a la luz proyectada, y a la inmensa oscuridad de los alrededores que pudimos comprobar un instante, cuando se apagó momentáneamente la luz. Los relieves, sin embargo, eran de una calidad bastante inferior, presentando en ocasiones errores de representación debido al descontento de los artesanos al trabajar para reyes extranjeros, como Ptolomeo XII, que había sido representado con el trasero demasiado alto, junto a un Horus que presentaba un hombro en un ángulo sospechosamente extraño. Los ombligos de las diosas aparecían demasiado ladeados. Sin embargo, allí se encontraban las representaciones, identificadas con cartuchos, de Ptolomeo XII y Cleopatra VII, siguiendo los cánones del arte egipcio. La solemnidad del lugar iba aumentando de sala en sala. Al final, la última presentaba en su parte central un hueco. En él se habían situado los sacerdotes y, aprovechando el eco, respondían a las preguntas e invocaciones de los fieles haciéndose pasar por los propios dioses. Finalmente, antes de regresar observamos algunos grabados curiosos como el de Imhotep sentado, ante el cual se encontraban diversos objetos del instrumental médico egipcio. Pero el más curioso de todos se encontraba en el lateral del templo dedicado a Sobek, y era un calendario representando años, meses, y días. En el lado de Horus, fuera del templo, había también un gran agujero excavado en la roca, y rodeado de piedra, con una escalera en el muro interior para descender al fondo, que, cubierto de agua, impedía conocer su profundidad. Éste era el foso de los cocodrilos sagrados. Dejamos el templo con una grata sensación de haber viajado en el tiempo, a través del mercado, donde compramos unas chilabas. (a un vendedor que me intentó comprar por 500 camellos, jeje ;) )
August 02

·-·Cuaderno de viaje·-· 9-IV-2004: Sobrevolando la Tierra Negra

·-·9-IV-2004·-·: Atravieso el aire africano envuelta en la oscuridad. La emoción (sí, es esa la palabra) me inunda, mientras la gran masa de aire gélido me separa de la ciudad de Alejandro, a mis pies. ¡Tanta eternidad, y tan poco tiempo para descubrirla! La sensación se apodera de mi pecho y llena mi cabeza con un calor febril. Pero, ¿qué es el tiempo, en qué se convierte al lado de las piedras llamadas inmortales? Egipto, Kemet. Tierra negra y tierra roja. Fertilidad y aridez, discurrir eterno e imperturbable inmobilidad siempre cambiante. Todo ello esperando a ser descubierto, con la conciencia de, no ya de una presentación, sino de un reencuentro necesario, escrito en la páginas del destino. ¡Ah, mi Egipto! Seguir los pasos de tantos otros viajeros en la búsqueda del sentido último de la existencia. Aquél mismo espíritu que corría por las venas de Jean-François lo hace ahora por las mías como las aguas del Nilo lo hacen por su cauce excavado hace tanto tiempo que se confunde con la eternidad. Mi pretensión es quizá demasiada al bosquejar con estas palabras un acercamiento a tal genio, pero si existe sentimiento objetivo dentro de la más profunda subjetividad del espíritu, ése es éste. Escruto sin ver a través de la más profunda oscuridad en busca de una luz intrusa, mas no la encuentro, y en el fondo debe ser así, pues así lo fue siempre. Es tanta la impaciencia que las palabras se convierten en pobres testigos de mi agitación interior. Atravieso el desierto, y siento un mayor encogimiento interior al descubrir debajo de mí cuatro luces furtivas y una estrella. Rojas, anaranjadas, no sabría decirlo. Quizá casas, quizá campamentos. Fuego. Dispersas como barcos sin rumbo aparente, sólo conducidos por las riendas de la eternidad. Poco a poco, mi atención pasa de los pequeños focos de luz a la contemplación de la oscuridad. Está allí. El desierto, la extensión de tierra roja, ahora negra. Y es entre esas lucecillas dispersas cuando uno comienza a intuir su inmensidad e inicia una reverencia inconsciente del alma. La oscuridad lo inunda todo ahora. Nada. El vacío. Algo salvaje se despierta en mi interior y comienzo a sentir la cárcel de la inmobilidad de esas luces efímeras en la inmensidad. ¡Es todo tan bello! Surcar el cielo que miraron los antiguos egipcios, como una Isis alada.

BUT THE NILE FLOWS AND THE PYRAMIDS STAND THERE STILL...

¿Quién no ha sentido, al leer los diarios de los viajeros del XIX, una añoranza de aquellos peligrosos, pero a la vez apasionantes, periplos por tierras lejanas, exóticas...? En pleno siglo XXI, al viajar por esos mismos lugares, puede parecer que aquél espíritu ha desaparecido. No obstante, no tiene porque ser así, ya que esto es más una cuestión del espíritu propio de cada cual. Veamos una muestra de este espíritu en palabras de una gran viajera, Florence Nightingale: " From the terrace of the mosque is what I should imagine the finest view in the whole world. Cairo, which is immense, lies at the feet of a forest of minaretes and domes and towers. The Nile flows his solemn course beyond, the waters being still out (it is now high Nile), and the three Pyramids stand sharp against the sky. Here Osiris and his worshippers lived; here Abraham and Moses walked; here Aristotle came; here, later Mohammed learnt the best of his religion and studied Christianity; here, perhalps, our Saviour's mother brought her little son to open the light. They are all gone from the body, but the Nile flows and the Pyramids stand there still" (De Letters from Egypt). Este espacio que inicio hoy es un modesto intento de recuperar ese espíritu romántico que envolvía los viajes y la Arqueología en aquellos años, sin olvidar, no obstante, que las arenas del tiempo han descendido mucho desde entonces. Aquí iré publicando mi tesoro más preciado, mi cuaderno de viajes, en el que quedaron recogidos los pensamientos que nacieron bajo el sol africano (y sus maravillosas noches estrelladas), mientras surcaba la Tierra Negra, Egipto. También habrá espacio para reflexiones más cotidianas, pero siempre con ese halo romántico, que esta sociedad tan insípida a veces no debe hacernos perder.
 
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